Con la llegada de septiembre en Chile, los días comienzan a ser más largos y las temperaturas empiezan a subir. El cambio de estación puede ser una buena oportunidad para retomar hábitos de alimentación saludable, sin necesidad de comenzar dietas estrictas ni compensar lo que comimos durante el invierno.
1. Aumenta las frutas y verduras
La primavera facilita incorporar una mayor variedad de frutas y verduras, alimentos que aportan fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes.
Aprovecha productos de temporada como frutillas, cerezas, duraznos, damascos, ciruelas, arándanos, tomate, pepino, zapallo italiano y espárragos.
No necesitas cambiar toda tu alimentación: comienza simplemente agregando una fruta al desayuno o más verduras a tus comidas principales. Las opciones congeladas también son una alternativa práctica cuando tienes poco tiempo.
2. Aprovecha los alimentos de temporada
Preferir alimentos frescos y de temporada permite variar la alimentación y aprovechar su disponibilidad. Las ferias libres y mercados son buenas alternativas para encontrar productos de temporada y, en muchos casos, a precios más convenientes. Aprovecha también las frutas y verduras congeladas, son una opción bastante práctica cuando el tiempo es escaso.

3. Adapta tus comidas al cambio de temperatura
La primavera todavía puede tener mañanas y noches frías, por lo que no es necesario abandonar las preparaciones calientes.
Puedes combinar ensaladas, legumbres, verduras, huevos, carnes magras, pescado o tofu con preparaciones como arroz, papas, quinoa o pasta.
Una alimentación saludable no tiene una única forma: lo importante es mantener variedad y equilibrio.
4. No descuides la hidratación
A medida que aumentan las temperaturas, presta mayor atención a tu consumo de líquidos.
El agua debería ser tu principal fuente de hidratación, aunque frutas, verduras, lácteos, sopas, tés e infusiones también contribuyen.
Ocupa y lleva una botella con agua contigo, especialmente si realizas actividad física o pasas varias horas fuera de casa.
5. Mantén cierta regularidad en tus comidas
Con el cambio de rutina, el aumento de actividades sociales y el cambio de hora del 5 de septiembre, es posible que tus horarios de alimentación también cambien.
Evita pasar demasiadas horas sin comer si esto posteriormente te lleva a sentir un hambre excesiva. No se trata de ser obsesionado, se trata de mantener un orden; los horarios deben adaptarse a tus necesidades y rutina.

6. No compenses el invierno con una dieta restrictiva
Con la llegada de la primavera aumentan las dietas «detox», los ayunos extremos y las promesas de bajar de peso rápidamente.
No necesitas una dieta extrema para mejorar tu alimentación.
En lugar de eliminar alimentos, enfócate en pequeños cambios sostenibles: aumentar frutas y verduras, incorporar legumbres, preferir agua, mejorar tus comidas principales, reducir progresivamente los ultraprocesados y retomar la actividad física.
La primavera no necesita comenzar con una dieta
El cambio de estación puede ser una oportunidad para mejorar tus hábitos, pero no necesitas empezar de cero ni hacerlo todo de una vez.
Elige un hábito saludable que puedas mantener y, cuando esté incorporado, suma otro.
¿Necesitas orientación para mejorar tu alimentación y adaptarla a tus objetivos? Una evaluación nutricional personalizada puede ayudarte a realizar cambios de manera progresiva y sostenible.
Revisa los diferentes planes y agenda tu primera sesión para comenzar tu proceso.
